IdentidadNuestra Identidad está definida por tres impulsos fundamentales:
Jesús y los valores del evangelio como modelo de vida.
A lo largo de las reuniones semanales enfocamos con los chavales los grupos
aquello que más les preocupa. El grupo no es un centro de adoctrinamiento en
el que el catequista inculca unas ideas o creencias determinadas. El catequista
acompaña a los muchachos como uno más dentro del grupo, dejando todo el protagonismo
al grupo en el que los chavales comparten sus dudas, sus experiencias, sus inquietudes.
El catequista sólo orienta y presenta a Jesús como camino, verdad y vida.
Agustín de Hipona
El espíritu agustiniano impregna también muchas de nuestras reuniones, y está
presente como una de nuestras raíces fundamentales. Valores como la interioridad,
la trascendencia, la búsqueda o la amistad forman parte de nuestro trabajar
cotidiano. Intentamos acercarnos a la figura de Agustín y mostrar su rabiosa
actualidad: frente al pensamiento único la búsqueda de la verdad, frente a la
superficialidad reinante, la interioridad, frente al botellón, la amistad. Algunas
de sus frases, como “ama y haz lo que quieras” nos parecen hoy igual de necesarias
que hace 1700 años.
La realidad del colegio
Los grupos son parte de un colegio como el San Agustín, lo que marca determinante
todo nuestro trabajo. Llegamos a un tipo de chavales muy concreto con unos problemas
también concretos, que dibujan nuestra línea de actuación. Por eso la actividad
pastoral de los grupos trata de anunciar el evangelio en un terreno difícil,
bastante reseco como para recibir la semilla de la buena nueva. La sociedad
materialista, consumista y pueril parece tener a los ojos de muchos jóvenes
todas las respuestas, y es la que, nos guste o no, moldea a los jóvenes que
se acercan a nuestros grupos. Eso hace de cada catequesis un reto que consiste
a menudo en ir contracorriente, algo tan utópico como apasionante.
|