Lucas Molina Franco: Investigador de la Guerra Civil
Breves datos biográficos
Nací en Ferrol un 25 de junio de 1965. Mi primer contacto con la escuela fue en el Colegio Jesús Maestro, de la capital Departamental, que regentan todavía hoy, y de forma ejemplar, las Discípulas de Jesús. Llegué a Valladolid con mi familia en septiembre de 1979, y en esas fechas comencé 1º de BUP en el colegio San Agustín. Después de tres años añorando mi ciudad natal, donde había dejado muchos y buenos amigos, volví a Ferrol a estudiar COU. Mi ilusión hubiera sido ser militar, como lo han sido muchos de mis familiares, pero una incipiente miopía me llevó por otros derroteros. Inicié mi vida universitaria, otra vez en Valladolid, por diversos motivos que no vienen al caso, y tras un fracaso en la carrera de Ingeniería Industrial, finalicé mis estudios de Ciencias Económicas y Empresariales en 1992, año en el que también conocí a la que hoy es mi mujer.
Tras unos años en los que simultaneé la docencia universitaria en materias como Economía de la Empresa o Teoría Económica y la función pública en la Junta de Castilla y León (como interino), me dediqué a lo que realmente me gusta y me motiva: el estudio de la historia contemporánea en el ámbito militar. Desde 1999 dirijo una revista de Historia Militar y coordino un grupo editorial. En 2004 me lié la manta a la cabeza y me matriculé en los cursos de doctorado de la Universidad de Valladolid, concretamente, en el que imparte el Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América. Ahora estoy trabajando en la Tesis. Tengo tres hijos... y muy poco tiempo para todo.
El que te entrevista te recuerda como un alumno políticamente inquieto, "incorrecto" a tus 16 años... y al mismo tiempo como estudiante tenaz y responsable... Asumo lo de políticamente inquieto e incorrecto. Y ahora te lo explico. Lo de comprometido creo que no, pues afortunadamente, ni a esa edad, los 16 años, ni después, me he comprometido políticamente con ninguna sigla. No será una novedad si te digo que he conocido muchísimos caraduras cobijados bajo diferentes siglas, que les otorgaban patente de corso para desarrollar actitudes que ellos, por sí mismos, serían incapaces, no ya de justificar, sino de entender. Creo en las ideas y en las personas. Nunca en las siglas.
Siempre he sido inquieto y jamás he aceptado, porque sí, las verdades oficiales, ni de la izquierda ni de la derecha. Desgraciadamente, hay demasiados tópicos en nuestro país, aunque lo verdaderamente grave es que estos tópicos se van oficializando y se acaban convirtiendo en verdaderos "muros de la vergüenza".
Lo de la "incorrección política" es totalmente cierto. Lo fui a los 16 años y lo sigo siendo a los casi 42. Y además estoy muy contento y orgulloso de mi "incorrección", que surge del puro razonamiento y del sentido común en la mayoría de las ocasiones, y de un espíritu de rebeldía, en otras.
Se puede ser rebelde de muchas maneras, aunque quizás la más noble es aquella que surge de la no aceptación de todo lo malo de uno mismo. Precisamente es ese espíritu crítico el que le falta, en general, a la juventud actual, que es conformista y acomodaticia y todo lo consume enlatado, desde la comida hasta la música, pasando por la vestimenta y terminando por las propias ideas.
Tus recuerdos del colegio
Cuando con 14 años, de repente, tus padres te dicen que tienes que dejar la ciudad donde vives, tus amigos y tu propia vida, y comenzar en otra desconocida, se te pone todo muy cuesta arriba. Si además eres tímido y algo retraído, y el acento gallego del que haces gala -no ostentación- es objeto de comentarios jocosos entre tus nuevos compañeros, ¡pues no te digo nada!
El primer curso de BUP, mi primer año en el colegio, fue difícil, lo reconozco, acusé mucho el cambio; el resto, si te soy sincero, me lo pasé muy bien y guardo muy buenos recuerdos, tanto de compañeros como de profesores. A la larga, con la perspectiva que dan los años transcurridos, que es como mejor se ven las cosas, la experiencia del San Agustín fue enriquecedora en todos los sentidos. En los buenos y en los malos momentos.
Como un recuerdo curioso, en 3º de BUP me quedaba a comer en el colegio. El padre Aurelio Ripollés, administrador del colegio, nos encargó a los mayores repartir la comida a los más pequeños. Como propina, nos daba 1000 pesetas, que en el año 82 me parecían una fortuna y que yo entregaba religiosamente a mi madre.
¿Qué hay de un premio cuando eras alumno de 2º de BUP?
Desde muy pequeño me gustaron los modelos a escala de aviones, vehículos militares y figuras, y mis horas libres -entonces las tenía- las pasaba construyendo maquetas. Recién llegado a Valladolid constaté que en esta ciudad había grandes maquetistas, buenos comercios y varios concursos. Tuve suerte y una de mis maquetas fue premiada en el concurso que organizó en 1980 Justo Muñoz. En la entrega de premios nos hicieron una foto y esa foto fue publicada en la prensa del día siguiente. Alguno de mis compañeros la vio, la recortó y la llevó a clase, colocándola en el corcho, donde estuvo varios días expuesta a las miradas de alumnos y profesores. Imagino que fue una sorpresa para más de uno.
De economista a historiador
Desde muy pequeño mis lecturas favoritas se encaminaron hacia la Historia Militar, preferentemente de España, aunque no desdeñaba la de otros países. Numancia, los Almogávares, el Cid, los Tercios españoles, la conquista de América, las guerras de Marruecos, la Guerra del 36... devoraba libros de la biblioteca de mi padre y de mi abuelo, bastante prolíficas en todo este tipo de lecturas.
Yo soy un militar frustrado al que quisieron reconvertir, inútilmente, en ingeniero industrial. Me hice economista y, sinceramente, me gustó mucho la carrera; ¡lo que he disfrutado impartiendo clases de Teoría Económica a mis alumnos de la Escuela Superior de Marketing durante cinco largos cursos! Pero mi pasión por la investigación histórica es muy superior a todo lo anterior. Te comentaba antes que estoy trabajando en la tesis doctoral, pues bien, llevo más de once años recopilando la documentación para redactarla, la edad que tiene mi hija mayor.
Tu opinión sobre la propuesta del gobierno actual de recuperar la memoria histórica
¿La memoria histórica? Empezando por el propio concepto, que para cualquier lingüista es, obviamente, un absurdo, la pretensión que trasciende tras él no es más que reabrir, con afán de revancha, las viejas heridas, ya cicatrizadas, del último conflicto civil español. Y eso puede tener consecuencias prácticas de mucho y muy grave calado, que nada parecen importar a los promotores de la idea.
Asistimos impasibles a la dinámica en la que se cataloga a los ciudadanos en "buenos" y "malos", una dicotomía maniquea incomprensible en los albores del siglo XXI, promovida por un gobierno que se dice de izquierdas. Una dicotomía que, por otra parte, pretende el arrinconamiento y el silencio político de los que, más que adversarios, son considerados como verdaderos enemigos para el partido gobernante. La izquierda más retrógrada, la que sólo mira por el retrovisor y pretende modelar a su gusto la historia más reciente de España, es la que está en el poder.
Mi propuesta: cerremos de una vez el debate político y dejémoslo como mero estudio histórico para las generaciones futuras.
Una pregunta difícil: Un juicio sereno y ecuánime de la guerra civil española
¡Pues sí que es complicada la preguntita! No es fácil, en pocas palabras, realizar un juicio sereno justo y ecuánime sobre la Guerra Civil española, pues se trata, sin duda, del asunto más complejo del siglo XX en España
Yo te diría que la Guerra Civil ha sido la más terrible experiencia que han tenido que vivir nuestros padres y nuestros abuelos, y que les ha marcado durante muchos años. Un cúmulo de hechos históricos relevantes, acaecidos en España -por no remontarnos mucho en el tiempo- desde el desastre de Cuba y Filipinas, fueron el caldo de cultivo que generó odios y antipatías, egoísmos y divisiones, resentimientos y visiones sesgadas de la realidad nacional. Los nacionalismos periféricos excluyentes, las logias masónicas, la revolución soviética de 1917, el avance del comunismo en el mundo propugnado por la KOMINTERN o la ascensión de los fascismos en diferentes países están íntimamente relacionados con nuestro conflicto civil. ¡Ah!, y el factor religioso no es tampoco ajeno al devenir de la contienda. Fueron más de seis mil -que se dice pronto- religiosos y religiosas que perdieron la vida de forma violenta en la Guerra Civil Española; un verdadero martirologio del que se huye y se silencia desde los medios oficiales de la "verdad" y de la "memoria". Sin ir más lejos, el fundador de las Discípulas de Jesús, mi primer colegio, el Padre Ruiz de los Paños, fue asesinado en Toledo a los pocos días de la sublevación, el 23 de julio, creo. Su delito era ser sacerdote.
¿Qué piensa Lucas de la lectura que hace el nacionalismo de la historia?
Sólo hay que ver como crea mitos para su propio consumo, mitos que llegan a convertirse en parte de la historia autóctona y calan en el pueblo, y por ellos, por culpa de esos mitos, algunos llegan, incluso, a matar. Leí en la prensa, hará unos tres años, que el Ayuntamiento de Fuenterrabía iba a dedicar un monumento a Sancho III el Mayor, rey de Navarra, al que los nacionalistas más enconados del municipio calificaban como "Señor del Estado Vasco". Una peregrina iniciativa, a medias entre lo grotesco y lo esperpéntico que no deja lugar a dudas de las pretensiones del nacionalismo separatista vasco. En eso de la tergiversación histórica, los partidos separatistas son pioneros y maestros, al fin y al cabo es su fuente de legitimación. Lo peor del caso es que el totalitarismo manifiesto y militante de estos grupos pase desapercibido a los ojos de la gente normal, y sus miembros sean considerados como perfectos demócratas de toda la vida. Si se analizara con rigor el pasado cuasi-fascista del PNV y netamente marxista de ERC, más de uno se llevaría una sorpresa. No son demócratas de toda la vida, como tampoco lo eran ni el PSOE, ni el PCE -por supuesto-, ni la CEDA, ni Falange Española, ni Izquierda Republicana -el partido de Azaña-, por citar algunos. Había muy pocos demócratas en la II República.
Su sesgo totalitario, en sintonía con la realidad de la época, marcó el futuro de España. De ahí la catástrofe sobrevenida.
Un libro sobre la guerra civil
Hay muchos libros escritos sobre la Guerra Civil española, desde variados puntos de vista y con diferentes sesgos ideológicos. Pero el que quiera acercarse de verdad al estudio completo de la guerra, desde vertientes tan dispares como la política, económica, social, o militar, ha de leer el escrito hace ya más de dos décadas por los hermanos Salas Larrazábal, titulado: "Historia General de la Guerra de España". Fue publicado en su día por Rialp, y se ha agotado, aunque ha sido reeditado actualmente por AF Editores de Valladolid.
Tu experiencia como comentarista en radio y televisión
Mi amistad con César Vidal me ha llevado a colaborar, puntualmente, con la cadena COPE en varios programas, como "La Mañana", de Federico Jiménez Losantos, "La Linterna", del propio César Vidal o "La Mañana del fin de semana", de Diter Brandao. También he participado, junto a Ricardo de la Cierva, Jesús Salas, José María Marco o Pío Moa, en sendos debates de Popular Televisión, en la conmemoración de los setenta años del fin de la Guerra Civil española. Ha sido una experiencia muy buena y repetiría, aunque, si te digo la verdad me quedo con la letra impresa.
Proyectos inmediatos
Pues tengo muchos, aunque los más próximos son rematar la tesis doctoral, que versa sobre las relaciones militares y económicas entre España y el III Reich entre 1939 y 1945; un libro en colaboración con un buen amigo, donde se narran diversos pasajes de la Guerra Civil en el municipio donde yo nací, Ferrol; y otro donde cuento la historia del Batallón antiaéreo de la Legión Cóndor, el denominado Flakabteilung/88. Además no dejaré mis colaboraciones habituales en las revistas "Historia de Iberia Vieja" y "Revista Española de Historia Militar", y alguna colaboración puntual con una publicación inglesa que se llama "Panzerwaffe".




