Alarva al dÃa 56: Portada y editorial
San AgustÃn, maestro amigo
El viaje pastoral de Benedicto XVI a PavÃa el 22 de abril fue una peregrinación personalmente deseada y el reencuentro del Papa con un viejo amigo y maestro: San Agustin.
Ante la tumba de San AgustÃn Benedicto XVI quiso "manifestar mi devoción y mi gratitud personal hacia quien ha desempeñado un papel tan importante en mi vida de teólogo y pastor, pero antes aún de hombre y sacerdote".
Y es que no sólo la obra agustiniana "Lla ciudad de Dios" fue el motivo de inspiración y objeto de investigación y trabajo de su tesis doctoral de 1953, sino que existe entre ambos una clara sintonÃa ideológica y personal.
Más profundo es el hilo conductor común de ambos; hay en ambos una pasión por la búsqueda de la verdad y convencimiento de que dicha búsqueda por su propia dinámica culmina en el descubrimiento de Dios, Verdad y Belleza y en el descubrimiento de la verdad del cristianismo. Jesucristo es la Verdad y la respuesta a todos los interrogantes profundos de la persona humana. Quien busca la verdad hasta el final, se topa con Dios.
Frente al pensamiento débil que no es otra cosa sino la eutanasia de la razón y una forma enmascarada de agnosticismo, ambos reinvidican la capacidad humana de hallar la verdad.
La misión de la Universidad
El discurso de Benedicto XVI en Ratisbona -más allá de la polémica artificial que suscitó por sus referencias al islamismo- es un canto y defensa de la razón como luz para el descubrimiento de la verdad. Y Benedicto XVI insiste una y otra vea en la necesidad de la razón para el esclarecimiento y cimentación de la propia fe.
En el discurso dirigido al mundo de la cultura en la Universidad de PavÃa, Benedicto XVI insistió en que la búsqueda de la verdad -pasión común a ambos-, no puede limitarse a la investigación cientÃfica y técnica sino que debe abrirse al interrogante existencial del sentido de la vida. Y es aquà donde Dios aparece necesariamente en el horizonte de dicha búsqueda. En la universidad de Ratisbona ya habló de la unidad del saber, de la "cohesión interna del cosmos de la razón", como misión de la Universidad en épocas pasadas y que debe recuperar la Universidad actual. Benedicto XVI considera que los problemas de la humanidad requieren que la razón humana no se autolimite para quedar reducida a ciencia positiva, sino que asuma otros usos más amplios, para abordar racionalmente las cuestiones estrictamente humanas, aquellas que versan acerca del ser y el sentido del hombre.En categorÃas agustinianas, la razón debe ira más allá de la ciencia hasta alcanzar la subidurÃa. Que no es otra cosa que "saber vivir" a la luz de la verdad que arranca del cristianismo.
Y la razón y la fe caminan de la mano en el largo y difÃcil camino de la verdad. "El camino existencial e intelectual de San AgustÃn testimonia la fecunda interacción que existe entre y cultura".
San AgustÃn ha de ser para el mundo académico, modelo de diálogo entre la razón y la fe, modelo de un diálogo amplio que puede buscar la verdad y asà también la paz.






